La longitud ideal de un artículo (comúnmente denominado post) presenta un difícil equilibrio para los redactores de contenidos.

Los medios de comunicación han evolucionado de una manera vertiginosa en los últimos años. Los tradicionales artículos de opinión que ocupaban posiciones destacadas en los periódicos importantes siguen teniendo su sentido y su espacio en medios de pago y prensa impresa, pero la mayoría de los lectores actuales consumen información procedente de los medios digitales, en los que priman los mensajes poco elaborados, con apenas pinceladas de información.

Esta tendencia actual tiene que ver con las costumbres y el modo de vida. Estamos en la era del Twitter. Ahora es habitual llevar el teléfono móvil conectado a la red y dedicar pequeños tiempos muertos a la lectura de, por ejemplo, un tweet con un enlace asociado. Un artículo corto puede leerse en un trayecto de Metro entre dos estaciones.

Siguiendo estos razonamientos, podríamos pensar que no merece la pena escribir nada que pase de unos pocos párrafos. Esta es la tendencia actual en muchos artículos de los blogs más prolíficos, que necesitan poblarse de muchos contenidos y publicaciones frecuentes.

Los artículos cortos permiten centrar la atención y extraer las ideas rápidamente, pero tienen el riesgo de resultar inconexos, poco útiles y perder preeminencia, obteniendo menos enlaces de otros sitios y resultando más difíciles de optimizar para los buscadores (por lo tanto, penalizados en las búsquedas). También pueden hacer perder la fidelidad del lector y disminuir la credibilidad de nuestro blog.

Por otra parte, los artículos más extensos suelen ser primados en el SEO, situándose en mejores posiciones. Los artículos de contenido elaborado pueden percibirse positivamente porque transmiten la idea de que el escritor ha «trabajado», se ha documentado, ha sintetizado la información y con frecuencia ofrece referencias valiosas. El problema es que muchas veces provocan el desestimiento del lector, incluso antes de empezar a leer.

En general, diremos que hay que dar toda la información necesaria sin alargar el artículo con párrafos innecesarios. En lugar de extender el artículo, una buena práctica sería incluir referencias externas que permitan al lector documentarse y profundizar en la materia.

CONSEJOS:

  • Intentar que los artículos estén entre 300 y 600 palabras.
  • Es buena estrategia insertar imágenes, infografías, vídeos y alguna referencia adicional para que el lector quede satisfecho.
  • Escribir párrafos cortos para mantener la atención del lector.
  • Ir al grano en la información, sin giros superfluos. Evitar el uso excesivo de adverbios y verbos pasivos.
  • Elegir un buen título. El título es el gancho que atrae al lector, y con ello tendremos la mitad del trabajo hecho.
  • Cuidar la expresión, utilizar correctamente el lenguaje y la ortografía.

REFERENCIAS:

NOTA: Este artículo tiene 460 palabras 😉

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